Psicólogos: ¿Cómo controlar el enojo?

 

Escrito por Liliana Alatorre Adán  

 

Centro de Atención Psicológica Interacciones Sucursal Ecatepec

 

 

Uno de los casos más frecuentes con los que me encuentro en terapia, es que muchas personas no logran controlar su carácter son explosivos e intolerantes; mal humorados todo el tiempo y esto ocasiona que reaccionen de manera hiriente o agresiva ante la gente que los rodea generando problemas en sus relaciones de pareja, con sus amigos  e incluso en su trabajo.

 

Dentro de terapia ayudamos a los pacientes a cambiar esa forma de reaccionar identificando cuáles son los pensamientos negativos que influyen  en que tengan poca tolerancia; ejemplo “yo porque me voy a dejar”, “como me traten, trato”, “no me voy a quedar callado, “ahorita lo voy a hacer sentir mal”,  “yo soy así”,  “no soy ningún tonto por eso no me callo”

 

Estos son algunos pensamientos de estas personas y fácilmente hacen que reaccionen de forma alterada ante las situaciones que se les presentan; así que dentro de terapia ayudamos al paciente a controlar este tipo de pensamientos generando  pensamientos alternativos que le ayuden a tener una visión más amplia de lo que le sucede.

 

Cuando el paciente logra tener control sobre sus pensamientos le enseñamos  a ser asertivo. La asertividad es la habilidad de decir lo que piensas y sientes en el momento adecuado  y con las palabras adecuadas sin la intención de lastimar a los demás.

 

Respecto a lo anterior es importante saber cuáles son los puntos principales que ayudan a una persona a ser asertiva.

 

1.    Contacto visual: Ver a los ojos a las demás personas cuando tienes una conversación.

 

2.    Volumen y tono de voz: Utilizar un volumen adecuado, es decir, no gritar ni hablar muy bajo y evitar tonos burlones o sarcásticos.

 

3.    Expresión facial: Tener una congruencia entre lo que sientes y lo que demuestras con los gestos de tu cara. Ya que esto ayuda a que el otro entienda como te hace sentir.

 

4.    Postura: Mantener una postura de seguridad cuando hablas y utilizar tu expresión corporal.

 

5.    Tiempo: Buscar el momento adecuado para hablar; esta es una pregunta que se hacen constantemente ¿Cuándo es el momento para hablar? Cuando la persona con la que quieres hablar y tú estén tranquilas. Si tú estás enojado no es el momento de hablar y viceversa, ambas partes tienen que estar tranquilas, ya que logren hacerlo es importante hablar del presente y no del pasado y enfocarse en solucionar el problema actual.  Suponiendo que aunque intentaron hablar tranquilamente todo se salió de control, entonces pueden utilizar una técnica que se llama “tiempo fuera” , es decir, decirle a la otra persona “cuando estés más tranquilo hablamos” y retirarse del lugar en donde están teniendo la discusión dándose un tiempo para tranquilizarse y retomar la conversación.

 

6.    Contenido: Buscar las palabras adecuadas para hablar: no groserías, no palabras hirientes y no amenazas. Este es de los puntos más importantes ya que de nada sirve aplicar todos los anteriores si al momento de expresarme lo hago con una palabra que va a terminar agrediendo verbal o psicológicamente a la otra persona.

 

Como psicólogos te ayudamos a entender y manejar estos puntos mediante ensayos de las situaciones que el paciente no logra dominar enseñando otras formas de reaccionar sin irse a los extremos, es decir, pasivo o agresivo.

 

Las personas pasivas muy frecuentemente se quedan calladas, hacen cosas que no les gusta o no les parecen con tal de no tener problemas con los demás, aguantan muchas cosas utilizando la frase “no quiero tener problemas, mejor me quedo callado”, sin embargo llegan a un punto en donde explotan y se comportan agresivamente sacando todo lo que se habían callado por días, meses o hasta años y haciendo sentir mal a las demás personas.

 

Por otro lado las personas agresivas son aquellas que tratan de decir lo que piensan y sienten lastimando a los demás con insultos, golpes o palabras hirientes.

 

Ambos tanto el pasivo como el agresivo son extremos que hacen que el paciente posteriormente a su comportamiento tenga sentimientos de frustración, culpa y ansiedad.

 

Sin embargo, las personas asertivas logran expresarse de tal manera que quedan satisfechos con lo que están diciendo, ya que buscan el punto intermedio en donde muchas veces ambas partes salen beneficiadas.

 

 

Aquí hay algunos ejemplos de cómo se comporta una persona agresiva, una pasiva y una asertiva ante una misma situación para que te quede aún mas claro.

 

Ejemplo 1: Supongamos que invitas a comer a una persona a tu casa, pero esta llega tarde y no te avisa.  ¿Cuál sería tu manera de reaccionar?

 

a)    Pasa la comida está servida (Pasivo)

 

b)   Que te has creído no te vuelvo a invitar, es la última vez que te 

       invito. (Agresivo)

 

c)    Me hubiera gustado que me llamaras para decirme que llegarías

     tarde por favor te pido que para la próxima ves lo hagas (Asertivo)

 

Ejemplo 2: Supongamos que el día de ayer compraste unos zapatos carísimos y el día de hoy que los usaste tienen la suela despegada, vas a la tienda donde los compraste le comentas a la persona que te atendió el problema y te contesta “no te los voy a cambiar, es muy fácil arréglalos tú”. ¿Cuál sería tu manera de reaccionar?

a)    Que crees que soy un zapatero, no me vuelvas a ver la cara (Agresivo)

 

b)    Está bien. Hasta luego (Pasivo)

 

c)    Es posible, pero quisiera otro par de zapatos. Quiero hablar con tu supervisor. (Asertivo)

 

Estos ejemplos dan un panorama más claro de lo que cada persona puede hacer en situaciones coloquiales que muchas veces sin darnos cuenta las aplicamos en todos los aspectos de nuestra vida.

 

 

Es importante comprender que el reaccionar explosivamente o el ser enojón es algo que se puede cambiar aunque sea un comportamiento que lleves mucho tiempo presentando. Muchos de los comportamientos son aprendidos y el ser enojón o poco tolerante es uno de los más comunes, sin embargo, si tienes la intención de cambiar es importante asistir a terapia psicológica; ya que hay muchas personas que quieren hacerlo por si mismos pero en el intento terminan lastimando y decepcionando a las personas que los rodean.  La labor del psicólogo es ayudar al paciente a tener un mejor entendimiento de lo que le pasa y enseñarle nuevas formas de comportarse, más positivas teniendo como resultado que el paciente pueda relacionarse sin ningún problema con las demás personas.